miércoles, 4 de enero de 2012

Reykjavík

13 septiembre 2011
Estabamos llegando al final del viaje y estabamos con mucha tristeza por tener que dejar este maravilloso país. Nuestro último día lo dedicamos a conocer Reykjavík y a realizar algunas compras. Salimos de Reykholt en dirección al Hvalfjödur o fiordo de las ballenas. Por carretera se puede bordear todo el fiordo recorriendo unos 60 kilómetros, pero desde el año 1998 se puede atravesar por un tunel bajo el mar. Pagamos 1.000 coronas islandesas (unos 6 euros) para ahorrarnos casi una hora de recorrido y probar la experiencia de circular durante 6 kilómetros a 165 metros bajo el mar.
Llegamos a Reykjavík y de camino al hotel vimos la escultura Sólfar que se ha convertido casi en un símbolo de la ciudad.

Sólfar - Reykjavík

Reykjavík es una ciudad bastante pequeña, por lo que se puede recorrer andando. Todavía disponíamos de un par de horas de alquiler del coche antes de que viniesen a recogerlo en la puerta del hotel. En la ciudad es bastante dificil encontrar aparcamiento libre, porque la mayoría de las calles tienen parquimetros. Aprovechamos para dirigirnos al edificio Perlan y de camino hacer una parada en la Hallgrímskirkja. Esta catedral luterana es el edificio más alto del país y es visible desde toda la ciudad. Su mayor atractivo es su fachada que asemeja los tubos de basalto que se pueden ver en varias zonas del país, como en la catarata Svartifoss. El interior no tiene demasiado interés excepto el órgano. Se puede subir a la torre de la catedral, pero desgraciadamente ese día no estaba permitido.


Hallgrímskirkja


Hallgrímskirkja

Nuestra siguiente visita es el edificio Perlan que está situado en una colina un poco alejada del centro de la ciudad. Este lugar acoge el Museo de las Sagas, varias tiendas de recuerdos y un restaurante bastante conocido por los turistas. Pero el principal atractivo es su mirador con buenas vistas de todo Reykjavík. Desde aquí se puede ver el pequeño aeropuerto de la ciudad que se utiliza para vuelos domésticos (no confundir con el aeropuerto internacional de Klefavík por el que llegan al país casi todos los turistas). Atravesando un pequeño camino junto al edificio, se pueden observar unos geiseres artificiales que únicamente estaban expulsando algunos chorros de vapor.


Edificio Perlan



Vistas de Reykjavík desde el edificio Perlan

Volvimos a la ciudad para devolver el coche en la puerta del hotel. El responsable de la agencia revisó bien el vehículo y dió el visto bueno a la limpieza del coche (un tema bastante importante para evitar pagar suplementos). Nos quedamos bastante apenados porque ésto significaba casi el final del viaje.
Sin utilizar ningún otro medio de transporte nos dedicamos a recorrer el centro de la ciudad. Otro de los lugares de interés es el lago Tjörnin que acoge varias especies de aves migratorias. Este lugar es uno de los preferidos por los islandeses para pasear tranquilamente mientras dan de comer a los patos y cisnes. En uno de los laterales está el Ráðhús que es el ayuntamiento de la ciudad. El interior se puede visitar y nosotros pudimos disfrutar con una exposición de fotografías de aves locales.
Muy cercano al lago está el Alþingihús que es la sede el Parlamento islandés. El Parlamento nacional se reinstauró en el año 1799, y desde el 1881 la institución se alberga en este edificio.


Lago Tjörnin - Reykjavík

Lago Tjörnin


Radhús - Ayuntamiento de Reykjavík


Alþingihús - Parlamento islandés 


Nuestras últimas horas las dedicamos a pasear por el puerto y ver  el recién inaugurado centro cultural "Harpa". Durante nuestra visita todavía estaban terminando de construir los aparcamientos, pero en la actualidad ya está en funcionamiento con una programación musical muy interesante. Página oficial del Centro Cultural. El edificio tiene una fachada muy vanguardista, se asemeja a un enjambre compuesto por celdas de cristal con reflejos de diferentes colores.
Muy cerca del puerto hay un puesto muy famoso de "pilsur", que no es otra cosa que un carrito de venta de perritos calientes. Los islandeses son muy aficionados a este tipo de comida y durante una visita de Bill Clinton se los dieron a probar. A Clinton le encantó como preparaban las salchichas,  y este puesto de "hot dogs" lo ha aprovechado comercialmente para darse a conocer. Casi siempre hay que esperar, porque hay que reconocer que están buenos.

Centro Cultural Harpa
Nuestro recorrido por Islandia terminaba después de doce días. Habíamos recorrido casi 2.400 kilómetros en coche, contando la vuelta a la Ring Road y los numerosos desvíos de la ruta principal. Antes de comenzar el circuito sabíamos que el país nos gustaría, pero el viaje superó todas nuestras expectativas. Al día siguiente a primera hora de la mañana, el Flybus nos recogería para llevarnos al aeropuerto con destino a París donde estaríamos cuatro días.
  
Reykjavík - Hallgrímskirkja de noche

Nos fuimos del país con mucha tristeza, impresionados por los paisajes que habíamos recorrido y con ganas de volver algún día. ¿Quizás un recorrido por los fiordos del oeste?. Quién sabe.
Adiós Reykjavík, adiós Islandia.

2 comentarios:

  1. Con buen tiempo es una ciudad preciosa. Nosotros pasamos bastante tiempo por allí y no sentimos como en casa. Una ciudad pequeña pero con todas las ventajas de una capital.

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  2. Imágenes impresionantes de esta ciudad, que siendo yo de Lepe, del agradable sur de España me parece la capital del frío, aunque parece que vuestro viaje lo hicisteis en verano.

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Gracias por vuestros comentarios